El PIRMA debe cubrir las necesidades de monitoreo integral del agua para fortalecer las capacidades regionales y constituirse en el documento rector que establece el quehacer en monitoreo del agua en la jurisdicción de las Autoridades ambientales.
La adecuada gestión del agua implica una visión integral de los fenómenos que ocurren
en una cuenca hidrográfica. La Política Nacional para la Gestión Integral del Recurso
Hídrico (PNGIRH) de 2010, define la cuenca hidrográfica como “una unidad espacial de
análisis y de gestión, en donde el agua interactúa con los demás recursos naturales
renovables, elementos ambientales y/o ecosistemas estratégicos que la integran, así
como con los elementos antrópicos que influyen positiva o negativamente en esta y con
los actores clave para la gestión integrada del recurso hídrico (autoridades ambientales,
usuarios, entes territoriales y demás entidades tanto públicas como privadas que actúan
en la cuenca)”.
El PIRMA debe orientar e integrar estrategias y acciones que mejoren la generación de información y conocimiento
para la gestión integral del agua en la
jurisdicción de la autoridad ambiental,
en concordancia con la Política Nacional
para la Gestión Integral del Recurso Hídrico y su Programa Nacional de Monitoreo del Recurso Hídrico.
Teniendo en cuenta que el Programa Institucional Regional de Monitoreo del Agua tiene alcance en el área de la jurisdicción de la autoridad ambiental regional, se hace necesario articular la formulación e implementación de los PIRMA, y evaluar aquellas cuencas hidrográficas y sistemas acuíferos donde existen responsabilidades compartidas con otras AAR; así se responde de manera adecuada a las necesidades de monitoreo integral del agua. Por lo tanto, vale la pena tener en cuenta algunas consideraciones durante la etapa de planificación, formulación e implementación del PIRMA:
El diseño de un PIRMA contempla tres fases: la planificación, la formulación del Programa y la implementación
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